lunes, 20 de enero de 2014

¿Qué significa cuando Jesús dice que vio a Satanás caer como un rayo del cielo? ¿Venció Jesús a Satanás en la cruz? ¿Actualmente está atado Satanás?

Pastor bendiciones, espero no molestarlo, solo tengo una pregunta, en lucas 10:17-18 dice Jesús que vio a Satanás caer del cielo como un rayo, no se qué significa...
Sé que está ocupado, solo le comparto mi duda por si pudiera ayudarme....
Dios lo guarde




Jesús envió a setenta de sus discípulos a predicar las buenas nuevas de salvación, estos discípulos regresan gozosos de su misión, pues con la predicación del evangelio aún los demonios no tenían otra alternativa que sujetarse y huir. Es en este contexto que Jesús afirma “ Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo”. Los discípulos podían tener poder sobre los demonios a causa de la obra de Cristo, el poder del Diablo había sido quebrantado. “el diablo cae del cielo cuando cae del trono que ocupa en el corazón de los hombres. Cristo conocía de antemano que, dondequiera fuese recibido el reino de los cielos, caería el reino de Satanás. Pero fue en la cruz donde Cristo asestó a Satanás el golpe mortal.”[1]

A partir de la obra de Cristo en su primera venida, Satanás había sido quebrantado en el poder y control que ejercía sobre buena parte de los hombres. Ahora, un poder mayor estaba actuando sobre los corazones de los hombres. El poder del Evangelio puede derribar la opresión y esclavitud ejercida por Satanás. Nuevamente recalco que Jesús no habla de hacer ciertos rituales para que de una forma misteriosa el poder de Satanás caiga en cierto territorio, lo que debemos hacer es proclamar el Evangelio de Salvación, y cuando hagamos esto el poder de Satanás irá cayendo de todas aquellas personas que sean llamadas por Dios para salvación.

No podemos convertir al cristianismo en una religión misteriosa y espiritualista a través de rituales que parecen mas propios de las religiones animistas y ocultistas. Hacer ritos para destruir el poder del diablo como: Danzas de guerra espiritual, movimientos corporales frenéticos, repetir frases destruyendo el poder del diablo, cultos de guerra espiritual, golpear el piso con los pies, rociar aceite sobre ciudades y otras prácticas misteriosas; esto no es mas que desconocer el gran triunfo que obtuvo Cristo en la Cruz, y, en realidad, lo que hacemos es dar un énfasis exagerado al poder de Satanás. Nuestra verdadera lucha consiste en PREDICAR el evangelio de Salvación por doquier, y cada vez que lo hacemos el poder del diablo va retrocediendo.

E. Jesús, en la cruz, despojó a los principados y potestades triunfando sobre ellos Colosenses 2:14-15.

Este pasaje forma parte de un capítulo en el cual Pablo advierte a los Colosenses en contra de las enseñanzas legalistas de algunos judaizantes que habían entrado a la Iglesia de Colosas y pretendían añadir a la Gracia del Evangelio el someterse a las ordenanzas de la Ley como medio de Salvación.
Esto no podría ser porque el creyente “está completo en Cristo” (v. 10), es decir, hemos alcanzado plenitud. “En Cristo poseemos la fuente de la cual fluye la corriente de bendiciones que puede satisfacer cualquier necesidad que tengáis, sea en esta vida o en la venidera. Por tanto permaneced en él (Jn. 15:4,7,9), y continuaréis experimentando que “de su plenitud todos recibimos gracia sobre gracia” (Jn.1:16).[2]

Esta plenitud en Cristo incluye el total perdón de nuestros pecados, pasados – presentes y futuros porque, en Él, Dios nos libró de la maldición de la Ley, la cual era adversa a nosotros, pues producía muerte en vez de vida. No éramos capaces de cumplir todas las demandas de esta ley y, en vez de salvarnos, nos juzgaba, condenaba y maldecía.

Cristo, al ser crucificado, también clavó en la cruz esa ley que nos era contraria, es decir, que nos juzgaba y maldecía. Ahora somos libres de la maldición de la Ley, y no tenemos que cumplirla como medio de Salvación. Esto no quiere decir que las demandas morales de la Ley han sido abrogadas, pues, sus principios morales son eternos, y el creyente se goza en cumplirlos y en agradar a Dios.

Satanás se aprovechaba de nuestra debilidad en cumplir la Ley para acusarnos y conducirnos cada vez más a hundirnos en el pecado. Pero Cristo, no solo clavó la maldición que producía la Ley en la cruz, sino que, al hacer esto, quitó a Satanás una de las armas más poderosas que tenía sobre los hombres: La acusación.  De allí que San Pablo pregunte a los Romanos (8:33-34) “¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros”.

Siendo tal la victoria de Cristo sobre Satanás, el apóstol Pablo anima a los Colosenses a no tener miedo de este antiguo enemigo, porque su derrota en la cruz es evidente y ahora no podrá ejercer todo el poder que antes ejercía sobre los hombres.  Cristo triunfó sobre Satanás y todas sus huestes, y ahora esa victoria es nuestra, esta victoria es nuestra vida y nuestro gozo, en Cristo estamos completos.

F. Satanás ha sido vencido por la sangre del Cordero. Apocalipsis 12:11. “Y ellos han vencido por medio de la sangre del Cordero y la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte”

Satanás siempre ha sido el opositor de Dios y de su pueblo. Su labor incesante consiste en mantener al hombre en la esclavitud del pecado y la rebeldía en contra de la Ley de Dios. Su influencia sobre el hombre se ha mantenido desde la caída inicial en Edén. Cuando el hombre escuchó la voz de Satanás en el paraíso se convirtió en su esclavo y cedió su lugar de gobernante sobre la creación al enemigo de las almas. Dios había dicho al hombre que “llenara la tierra…, gobernara.,,, y soguzgara” Génesis 2:28. Pero al ceder ante Satanás había un nuevo gobernador. Es así que encontramos a Satanás como el “dios de este siglo”, es decir, con potestad para interferir en los asuntos del hombre. Ahora este horrible ser podría presentarse ante Dios para acusar a los hombres: En Job 2 lo encontramos pidiendo permiso para atormentar al siervo de Dios, en Zacarías 3:1 y 2 hallamos a Satanás al lado del Sacerdote Josué para acusarle. En otros textos se nos presenta a Satanás como teniendo acceso al cielo para acusar a los hombres. Cuando Jesús dice que vio a Satanás descender del cielo como un rayo, está mostrando que tenía cierto permiso para gobernar sobre los hombres, estaba en una posición alta, era señor de una raza pecadora.

Incluso en la tentación de Cristo en el desierto observamos el señorío que Satanás tenía sobre la tierra caída. La Biblia dice que el Espíritu Santo llevó a Cristo hasta el desierto para ser tentado por el Diablo. ¿Por qué era necesario que Cristo fuera tentado por Satanás?  Siendo que Cristo venía con el propósito de rescatar al hombre del poder del pecado para que ahora viviera en Santidad para la Gloria de Dios, era necesario que primero venciera al que tenía el “imperio de la muerte”. Satanás había recibido del hombre la facultad de gobernarlo y de mantenerlo en esclavitud (“todo aquel que hace pecado esclavo es del pecado” Juan 8:34. “Porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que le venció” 2 Pedro 2:19). Jesús debía vencer a Satanás y así cumplir con toda justicia para ser el Salvador del hombre caído.

En Edén Satanás probó la fidelidad del hombre hacia la Ley de Dios. El nuevo Adán es probado también por Satanás. Jesús iba a convertirse en la cabeza de una nueva creación, pero antes debía derrotar al que “gobernaba” la antigua creación caída. Este es el propósito de la tentación de Cristo. Jesús venía a lanzar fuera a Satanás: “Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones, y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el Dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte”. Apocalipsis 12:5, 7-11

La mayoría de los comentaristas bíblicos coinciden en afirmar que el hijo que está a punto de dar a la luz la mujer es Cristo, el hijo de Dios, el varón que aplastaría la cabeza de la serpiente. Esta escena descrita por Juan nos deja ver el propósito por el cual fue escrito el libro de Apocalipsis: Presentar la victoria de Cristo sobre la obra de Satanás. La Iglesia del primer siglo, a la cual le escribe Juan, es una Iglesia perseguida, sufriente, una iglesia que tiene como misión proclamar el evangelio de Salvación en medio de una generación pagana, idólatra, entregada a Satanás. Parecía que el diablo tuviera garantizada la victoria porque la hechicería, la brujería, los ritos satánicos y la adoración al diablo era la moda de esa entonces. ¿Qué esperanza tenía la iglesia de triunfar en medio de un mundo “controlado” por Satanás?

Esta visión de Juan nos presenta lo que estaba sucediendo en el mundo espiritual. El Hijo del hombre había venido para arrebatar a Satanás lo que el hombre le había cedido en la caída, Jesús iba a comprar un pueblo para Dios. Satanás debía abandonar su posición “alta” (cielo) y sería arrojado a un lugar de humillación (“tierra”), ya no podría ejercer una obra eficaz en contra de los hombres, al menos, sus acusaciones en contra de los santos tendrían una gran barrera: La obra perfecta de Cristo que ofrece justificación perfecta para los pecadores.

Ahora, es importante observar que en el cántico de victoria entonado en los cielos se menciona como herramienta del triunfo “La sangre del Cordero”. En todo el libro de Apocalipsis hallamos que se presenta al Hijo de Dios como el Cordero que fue inmolado, es decir, el cordero que derramó su sangre. Esto tiene un gran significado para la Iglesia de Cristo. Por medio de la Sangre del cordero  el pueblo de Dios ha sido victorioso, por medio de esta preciosa sangre vertida en la cruz del Calvario Jesucristo fue declarado vencedor sobre la muerte, Satanás y el pecado. La Iglesia es vencedora sobre Satanás porque Jesús derramó su sangre. ¿Cuándo pasó esto? Hace mas de Dos mil años, es decir, hace mas de 20 siglos para los creyentes se conquistó la victoria sobre Satanás.

Pero ¿En qué sentido la sangre del cordero ganó la victoria? Recordemos que la consecuencia del pecado en el hombre fue la muerte eterna, es decir, la eterna separación de Dios. Las justas demandas de la Ley establecían que la paga por el pecado es la muerte, y siendo el hombre vendido al pecado, Satanás pudo dominarle a través de la muerte espiritual.

Pero la Ley también establecía que a través del derramamiento de la sangre podía hallarse la propiciación para con Dios, esto es lo que indicaban los diarios sacrificios en el templo de Jerusalén. La raza humana esperaba la llegada del Cordero inmaculado que derramaría su sangre en un sacrificio de valor eterno.

Cuando Jesús vino a la tierra se sometió voluntariamente a la Ley santa de Dios y la cumplió en perfección, pues solo cumpliéndola en todos sus puntos podría ser el substituto perfecto por el hombre pecador. Cumpliendo la Ley, Satanás no podría acusar a Jesucristo de ninguna falta. Pero siendo que la Ley exigía sacrificio de sangre para expiar el pecado, Jesucristo también se sometió voluntariamente al sacrificio de su cuerpo. Cada gota de su sangre significó el cumplimiento de las altas exigencias de la Ley y la completa derrota del dominio de Satanás sobre el hombre pecador que se acogía al substituto ofrecido por Dios mismo.

Su sangre derramada es la prueba mas fehaciente de que ya no estamos en enemistad con Dios, sino que hemos sido reconciliados eternamente con el creador. Ahora Satanás ya no tendrá dominio sobre nosotros sino que deberá huir de nuestro lado porque la sangre del cordero pascual nos ha favorecido para con Dios y contra él Satanás no podrá hacer nada.

Siempre que la Iglesia predica del poder salvador de la sangre de Cristo, la influencia de Satanás sobre los hombres va retrocediendo. Siempre que las almas están siendo lavadas por la sangre de Cristo, al confesar sus pecados con sincero corazón como resultado de la verdadera predicación del Evangelio, la obra de Satanás está recibiendo duros golpes. En este sentido la Iglesia vence cada día a Satanás con la sangre de Cristo.

En este momento quiero aclarar algunas ideas confusas que la gente tiene con respecto a la Sangre de Cristo:

  1. La Biblia nos enseña que la Sangre de Cristo fue derramada por los pecados del hombre. En ninguna parte dice que la sangre del cordero pascual fue derramada para limpiar  cosas. Hoy día muchos cristianos que ignoran lo sublime y santo del sacrificio de Cristo, pretenden utilizar la sangre de Cristo para limpiar todo lo que les ocurra. Recuerdo una vez en la cual me dirigía hacia la casa donde vivía en la ciudad de Barranquilla, iba acompañado de un hermano en la fe el cual estaba muy involucrado en las modernas prácticas de  guerra espiritual, cuando llegamos a la casa y abrí la puerta me encontré en el piso una moneda de 500 pesos, inmediatamente me agaché para tomarla y escuché un grito que me dejó desconcertado. El hermano que me acompañaba gritó con toda su fuerza diciéndome: “No toques esa moneda, tu no sabes quien la puso allí, primero debes lavarla con la sangre de Cristo”. Quedé estupefacto al escuchar a mi hermano pretendiendo utilizar la Sangre de Cristo para limpiar una moneda. ¡Cuánta ignorancia existe en el pueblo de Dios con respecto a los asuntos espirituales! Utilizar la sangre preciosa de Cristo para limpiar objetos, ¡Que aberración! Recordemos las solemnes advertencias de Hebreos 10:29 “Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado…?” Cuando tratamos de utilizar la sangre de Cristo para lo que ella no fue derramada, estamos pisoteándola. Tengamos cuidado con lo que decimos, especialmente en lo que se relaciona con lo espiritual, no son cosas insignificantes, son muy serias, y Dios no tendrá por inocente al que hiciere afrenta a su Hijo Jesucristo.

  1. Otro error muy común asociado con la sangre de Cristo es el considerarla como un objeto de buena suerte o algo mágico. La sangre de Cristo es efectiva en el creyente para limpiar sus pecados. Siendo limpiados, perdonados y aceptados por Dios con base en el sacrificio de Cristo, podemos tener la total seguridad de que ahora gozamos del favor divino, podemos acceder con plena certidumbre de fe al trono de la gracia, y Satanás no será efectivo en sus acusaciones contra nosotros. Todo esto es suministrado al creyente por los beneficios de la sangre derramada del Cordero de Dios y es aplicada cuando el pecador ha sido convencido por el Espíritu Santo de sus pecados y con corazón humillado suplica a Dios misericordia. En ese momento puede ver los sublimes beneficios de la Sangre de Cristo. El apóstol Juan en su primera carta dice que “… si andamos en luz como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” 1:7. Algunas personas piensan que pueden acudir a la sangre de Cristo en cualquier circunstancia. Si alguien nos quiere robar entonces exclamamos “la sangre de Cristo” y al pronunciar estas palabras mágicas todo se arreglará. O si queremos que Dios haga algo a favor nuestro entonces exclamamos “la sangre de Cristo” y Dios se verá obligado a responder por haberse dicho la frase mágica. Esto también es ignorancia con respecto a los asuntos espirituales. Caemos en el pecado de utilizar en vano lo relacionado con Dios y su obra. Recordemos que en uno de los mandamientos de la Santa Ley, Dios prohíbe que utilicemos su nombre en vano, es decir, no tenemos derecho para utilizar el nombre de Dios innecesariamente. De la misma manera no podemos hablar de la sangre de Cristo de una forma vana, es decir, no podemos pensar utilizarla para lo que ella no ha sido derramada. Le invito para que lea en las Sagradas Escrituras el propósito de la sangre de Cristo y, de seguro, hallará que no es para ninguna de las cosas erróneas mencionadas anteriormente.

-       Mateo 26:28 Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada
-       Juan 6:54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna
-       Hechos 20:28 … para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.
-       Romanos 3:25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar en su justicia…
-       Romanos 5:9 Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.
-       Efesios 1:7 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia
-       Efesios 2:13 Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.
-       Colosenses 1:14 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados
-       Colosenses 1:20 y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.
-       Hebreos 9:7 la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo.
-       Hebreos 9:14 ¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu Eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?

En todos estos versículos podemos ver que la sangre de Cristo fue derramada para el perdón de los pecados, la limpieza y la reconciliación con Dios. No podemos pensar en ella para otros usos. En el Antiguo testamento la sangre de los becerros también se utilizó sobre el tabernáculo y los vasos del ministerio (Hebreos 9:21); ya que estos elementos representaban la presencia de Dios en medio de su pueblo, era necesario que estos objetos de uso religioso fueran “santificados”, es decir, apartados para lo sagrado. Pero hoy día el templo somos nosotros, así que la limpieza por la sangre del Cordero es para nosotros, ya no es utilizada para objetos que consideremos sagrados, porque ahora lo sagrado es el hombre que, apartado por el Espíritu de Dios, es limpiado por la sangre para vivir eternamente agradando a Dios.

Otros pasajes de las Escrituras que podemos estudiar con respecto a la victoria de Cristo sobre Satanás son:

    1. 1 Cor. 15:55-57. Jesús quebrantó el poder de la muerte y echó fuera al destructor. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? 56ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. 57Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

    1. Apoca. 12:9. La obra de Cristo ganó la victoria sobre Satanás. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.

    1. Marcos 3:27. Jesús ató al hombre fuerte, y ahora arrebata las almas que antes estaban bajo su influencia, para trasladarlas al reino de la luz. 1 Pedro 2:9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;

                                                              i.      El establecimiento del reino de Dios requería que el hombre fuerte (Satanás) fuese dominado y aplastado.

                                                            ii.      Lucas 11:20. El reino de Dios llegó y Cristo podía expulsar a los demonios de las personas. Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros.

                                                          iii.      Bajo la obra de Cristo, Satanás fue derrotado. Cayó del cielo como un rayo. Lucas 10:17-18 Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. 18Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.

                                                          iv.      La encarnación de Cristo, significó la destrucción de Satanás. Hebreos 2:14 Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo,

¿Cuáles son las consecuencias de esta derrota propinada a Satanás?

a. Su poder fue refrenado de modo que no puede seguir engañando a las naciones con la eficacia que lo caracterizó antes de la venida de Jesucristo.

  1. Principalmente, ya no podría estorbar la difusión del evangelio de salvación, y en este sentido no engañaría más a las naciones.

  1. Esto no significa que Satanás no podría estorbar a los siervos de Dios, pero si significa que Satanás no podría impedir la evangelización de todas las naciones.

  1. Como dice Hendriksen: Esta derrota de Satanás “indica que en la era actual del Evangelio, que comienza con la venida de Cristo y se extiende hasta su segunda venida, la influencia maligna de Satanás se restringe de manera que sea incapaz de prevenir la extensión de la Iglesia entre las naciones por medio de un programa misionero. Durante este período se impide que induzca a las naciones – al mundo en general – a destruir la Iglesia como institución misionera y poderosa.

¿Está verdaderamente derrotado Satanás?

Cuando vemos el avance del paganismo en la cultura occidental, el crecimiento del terrorismo, amenazas de desastres mundiales, paganización de las Iglesias cristianas, aceptación de toda clase de pecados antes rechazados por la sociedad como: el homosexualismo, el aborto, el divorcio y otros.  Pareciera que Satanás está vivo y coleando haciendo de las suyas a su antojo y sin ningún control.

Estudiaremos en el próximo capítulo  cuáles son las implicaciones de la derrota de Satanás y cuál debe ser la actitud del cristiano hacia este personaje siniestro.

También estudiaremos cómo Satanás sigue utilizando su mejor arma: “el engaño”, para acechar al mundo y al cristiano.

Recordemos la victoria de Cristo (Conclusiones):

i. Jesús nos rescató del dominio de las tinieblas. Col. 1:13
ii. Jesús es la cabeza de todo principado y autoridad. Col. 2:10
iii. Los principados y dominios, tronos y dominios, son criaturas, creadas por él, a través de él y para él. Col. 1:16
iv. Jesús triunfó sobre Satanás en la tentación del desierto. Mat. 4:1-11
  1. Jesús ató al hombre fuerte. Mt. 12:29
vi. Jesús vio caer a Satanás como un rayo a causa de la derrota propinada por Cristo. (Luc. 10:18)
vii. Esta victoria de Cristo sobre Satanás se dejó evidenciar en Su poder para echar fuera los demonios. (lea los evangelios)

Podemos preguntar, junto con Hendricksen, en su comentario a Colosenses 2:15 “¿No es cierto, entonces, que mediante estos grandiosos actos redentivos, Dios exhibió públicamente a estos poderes malignos para su vergüenza, llevándolos como cautivos condenados en su desfile militar de triunfo?”[3]



[1] HENRY, Matthew. Comentario Bíblico: Lucas. Editorial Clie. Barcelona. 1999.
[2] Hendricksen, William. Comentario al Nuevo Testamento: Colosenses. Pág. 132. Libros Desafío. 1982. Grand Rapids.
[3] Hendricksen, William. Comentario al Nuevo Testamento. Colosenses. Editorial Desafío. 1982. Grand Rapids.

2 comentarios:

abiesther4444 dijo...

Agradecida a Dios por este tan didáctico estudio, aclarador, directo y valiente..., lleno del Espiritu Santo.
Muchas gracias Hno por su obediencia al Señor en su don de enseñar. Dios le llene de gozo y paz, deleitándose en su trabajo por el evangelio de Dios Padre nuestro. Me anima y levanta mi fe
Gloria a Dios..! ALELUYAAA

Anónimo dijo...

Dios es el todo poderoso y gracias a la sangre de jesucristo la humanidad tiene la posibilidad del perdon de los pecados px el es el unico mediador entre Dios y los hombres alabado se su nombre px los siglos de los siglos amen