sábado, 25 de agosto de 2012

¿Están vigentes los dones de lenguas?

Pastor Benítez,

¿Están vigentes los dones de poder, especialmente el don de lenguas?
Enviado desde mi móvil BlackBerry Orange.

Apreciado Roberto.

 Gracias por enviarnos tu pregunta.

Se que el tema de los dones, que llamamos carismáticos - como el don de las lenguas -, ha sido de mucha controversia en la actualidad. Históricamente las iglesias cristianas han creído que estos dones sobrenaturales, al estar relacionados con la revelación, formaron parte de la vida eclesiástica del primer siglo, cuando no se tenían de manera completa las Sagradas Escrituras; pero que una vez se completó el canon sagrado y la iglesia pudo tener acceso a la revelación completa y final, entonces no se necesitaron más, ni el don de las lenguas, ni el de la profecía ni los otros dones relacionados con la revelación. Esta fue la creencia de la Iglesia en los primeros siglos de la era cristiana, en la reforma evangélica del siglo XVI, en la época puritana (XVII) y en la iglesia moderna hasta comienzos del siglo XX.

Por cierto, los grupos que profesaron reavivar el don de las lenguas y la profecía, en siglos posteriores al I, fueron catalogados como grupos sectarios, pues, por lo general, sus lenguas y profecías iban acompañadas de doctrinas erróneas y declaraciones escatológicas desviadas; por ejemplo, en el siglo II, cuando el don de las lenguas ya había entrado en desuso, porque se consideraba que esto formó parte del tiempo apostólico, surgió un hombre llamado Montano, el cual reclamaba estar viviendo un nuevo pentecostés, con las manifestaciones de las lenguas y profecías. Montano y sus seguidores empezaron a practicar una especie de reavivar espiritual de los carismas del Espíritu Santo, pero realmente eran un grupo sectario: tanto él como sus dos profetizas (Priscila y Maximila) decían experimentar éxtasis que los transportaban espiritualmente, y estando en esa condición predecían a través de supuestas profecías el inminente fin del mundo y la pronta venida de Cristo a la tierra para establecer su reinado milenial. Ellos mandaban a sus seguidores que se reunieran en la ciudad de Pepusa porque allí regresaría el Señor y se establecería la Nueva Jerusalén, que bajaría desde el cielo. Obviamente, en el siglo II no se dio el fin del mundo, ni tampoco regresó el Señor, ni mucho menos descendió la Jerusalén celestial.

Este grupo fue declarado herético por la iglesia patrística.

Luego, en la época de Lutero también surgieron algunos grupos sectarios dentro de lo que se llamó la reforma radical, es decir, en el seno de los grupos anabaptistas, algunos de los cuales reclamaron tener el don de las lenguas y la profecía. Ellos anunciaban también el inminente regreso del Señor para establecer su reino milenial, pero nuevamente se comprobó que era un movimiento falso y herético. Los reformadores evangélicos también estaban de acuerdo con los padres de la Iglesia, en el sentido de que los dones sobrenaturales, como el de las lenguas y la profecía, habían cesado con la muerte de los apóstoles y en especial, porque la Revelación había sido completada con los escritos de los apóstoles y profetas del Nuevo Testamento.

A finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, algunas iglesias llamadas “de santidad”, herederas del metodismo y el pietismo, procurando un despertar en el cristianismo frío y racionalista de esa época, buscaron experimentar un re-avivamiento espiritual y empezaron a reclamar el tener las manifestaciones de dones sobrenaturales como el de las lenguas y las profecías. Nuevamente este movimiento no estuvo ajeno a las excentricidades escatológicas de sus predecesores montanistas y anabaptistas, pues, los nuevos profetas empezaron a hacer declaraciones escatológicas respecto al inminente regreso del Señor, incluso, algunos de estos nuevos "profetas" dieron fechas para este esperado suceso.

El movimiento pentecostal moderno no ha estado excento de escándalos de toda clase, de abusos con el tema de las profecías, y muchas distorciones en el uso de las lenguas.

A mediados del siglo XX el movimiento pentecostal, que había sido exclusivo de nuevas denominaciones surgidas en EEUU como las Iglesias de Dios, las Asambleas de Dios y la Iglesia Cuadrángular; influenció a algunas denominaciones históricas como la Luterana, Bautista, Presbiteriana, surgiendo así el movimiento carismático. Pero este movimiento no sólo llegó a algunas denominaciones históricas, sino también al Catolicismo Romano, donde cobró mucha fuerza, especialmente en las naciones latinoamericanas. Ahora, el movimiento carismático católico, con sus prácticas de las lenguas y profecías, tampoco ha estado excepto de errores, pues, muchas de las profecías que se dan provienen, supuestamente, de la Virgen María.

Luego de este rápido recorrido histórico sobre el reclamo que algunos grupos hacen de haber recibido el don de las lenguas, después de la época apostólica, toca preguntarnos ¿Qué dice la Biblia al respecto?

Bueno, veamos lo que ella dice sobre el don de las lenguas. No tendremos tiempo para ahondar en este complejo tema, pero quiero que vayamos a lo más importante, a lo que guarda estrecha relación con la pregunta inicial.

En el día de pentecostés los creyentes judíos que estaban en Jerusalén, esperando el cumplimiento de la promesa dada por Cristo (Lc. 24.29), en el sentido que no debían moverse en la evangelización hasta cuando hubiesen recibido el poder de lo Alto que los capacitaría para ser testigos y mártires de Cristo, ellos fueron sorprendidos por un viento recio y un temblor, que acompañaron a la venida del Espíritu Santo en una forma especial para quedarse hasta el fin de los tiempos con la iglesia, capacitando a los santos para la obra del ministerio y el avance del Reino de Cristo.

Esta promesa se cumplió ese día y todos los creyentes judíos que conformaron la iglesia de Jerusalén fueron investidos con el poder de lo Alto, evidenciándose esto con el don de las lenguas: “Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen” (Hch. 2:4). Fue algo maravilloso. El regenerador, el santificador, el Paracleto, el que convence al hombre de su pecado, el que trae a las personas a Cristo; Él Espíritu de Dios había venido para quedarse con la iglesia.

Pentecostés tiene un profundo significado para la Iglesia de Cristo, pues, marca el inicio de un poderoso movimiento evangelizador que impactaría en poco tiempo a casi todo el mundo conocido y perduraría hasta el día final. Pentecostés es el inicio de las misiones a todas las lenguas y tribus del mundo.

Ahora, debemos preguntarnos ¿Por qué los creyentes manifestaron la llenura del Espíritu Santo hablando en lenguas o idiomas desconocidos? ¿Qué significaban las lenguas? Bueno, el apóstol Pedro, en el poder del Espíritu se levanta y ante una multitud de judíos y prosélitos (gentiles convertidos al judamismo) da su primer sermón evangélico. 

Uno de los textos tomados es Joel capítulo 2. Pedro dice: “Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños; y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán” (Hch. 2:17-18).

En este pasaje el apóstol Pedro les dice al pueblo judío, que se había reunido para ver este hecho sobrenatural, que las lenguas y las profecías habladas por los creyentes en ese dia, eran una muestra de que habían llegado los tiempos postreros en los cuales el pueblo del Señor sería visitado de una manera maravillosa por Dios, trayendo salvación a todos. Ese tiempo había llegado a través de Jesús, el Cristo, y las lenguas y profecías eran una señal de ello.

Por lo tanto, las lenguas y dones milagrosos tenían como objetivo demostrar al pueblo judío que Jesús si era el Mesías, y que el mensaje proclamado por los apóstoles, y la iglesia en general, venía del cielo. De la misma forma como Dios hizo milagros a través de Moisés para que su pueblo creyera que él era enviado por el Señor, así fue necesario que muchos milagros se hicieran con el fin de confirmar ante los judíos que Dios había puesto al Cristo como Salvador y Señor en Israel.

Las lenguas cumplieron un papel importante en la confirmación de la llegada de la salvación a los gentiles. Los apóstoles y los primeros discípulos, siendo todos judíos, pensaban que el evangelio sería sólo para ellos. De allí que cuando el apóstol Pedro recibe la invitación para predicar el evangelio a Cornelio, un gentil, Dios lo había preparado a través de una visión en la cual le mostraba que ahora él no podría considerar inmundos a los gentiles que recibieran el evangelio.

Esto no fue fácil para Pedro ni para el resto de discípulos, pero el apóstol obedeció la voz del Señor y predicó la Palabra a Cornelio y a su familia, los cuales creyeron en el evangelio, pero ¿de qué manera podría Pedro y el resto de la iglesia judía ver evidencias de que realmente el evangelio también era para los gentiles? Las lenguas cumplieron un papel importante en esto, pues, de la misma manera que en Pentecostés los judíos hablaron, por el Espíritu Santo, lenguas que nunca habían aprendido, los gentiles también hablaron estas lenguas en señal de que el Espíritu Santo los había regenerado e incorporado al cuerpo de Cristo: “Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. Y los fieles de la circuncisión (los creyentes judíos) que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. (¿Cómo sabían estos judíos que sobre los gentiles había venido el Espíritu regenerador?): porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios (es decir, a través de estas lenguas o idiomas no aprendidos ellos magnificaban el nombre de Dios) (Hch. 10:44-47).

Algo interesante de hacer notar es que las lenguas sirvieron como confirmación de que ellos, los gentiles creyentes, pertenecían a Cristo, y por lo tanto debían ser aceptados en la iglesia, a través del bautismo: “Entonces respondió Pedro (a los creyentes judíos que estaban atónitos): ¿Puede acaso alguno (de ustedes los judíos creyentes) impedir el agua para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?” (v. 47).

La pregunta que se hacen, y se han hecho, algunos estudios de las Sagradas Escrituras es Siendo que las lenguas y dones milagrosos fueron usados como señal ante los judíos de que el cristianismo era aprobado por Dios, entonces, ¿qué sentido tiene el que vinieran nuevos tiempos en los cuales esta señal se iba a manifestar nuevamente?

A pesar de esto, algunos creyentes que reclaman haber recibido el don de las lenguas, profecías y milagros, dicen que los dones de lenguas en pentecostés son distintos a los dones de lenguas mencionadas en las cartas apostólicas y que, por lo tanto, ellos están recibiendo estos dones mencionados en las cartas de Pablo.

Por su parte, muchos comentaristas bíblicos y maestros evangélicos de línea histórica y conservadora afirman que los dones de lenguas, y otros dones de milagros, cesaron en la era apostólica y no volvieron ni volverán a manifestarse más en la iglesia. Para afirmar esto acuden a algunos pasajes conocidos, el más importante es 1 Cor. 13:8 “El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará”.

Muchos intérpretes de las Escrituran encuentran en este pasaje la cesación definitiva de las lenguas y profecías en un determinado tiempo, pero la pregunta que nos hacemos es ¿Cuál es el tiempo en el cual cesarán las lenguas y las profecías?

Varias intepretaciones se han dado a este pasaje. El apóstol contrasta lo que es parcial o en parte con lo perfecto. Obviamente lo que él denomina parcial o inmaduro son las profecías y las lenguas, pues, él dice: “Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos, más cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará” (v. 9-10). Por lo tanto, algunos concluyen que lo perfecto que pondrá fin a las profecías y lenguas será la culminación de la revelación, lo cual se dio cuando se cerró el cánon bíblico con el último libro de la biblia, es decir, Apocalipsis. Esto significa que una vez se escribió el último libro de la Biblia cesaron inmediatamente las profecías, las lenguas y los dones milagrosos.

Una evidencia que usan los defensores de esta interpretación es que en los siglos II al IV los discípulos de los apóstoles, los apologistas y los obispos griegos y latinos, a los cuales se les llama Padres de la iglesia, hablaron de los dones milagrosos como algo que había pasado con la era apostólica: “En los primeros días, “el Espíritu Santo cayó sobre los que creían: y hablaron con lenguas,” que no habían aprendido, “conforme al Espíritu.” Estos eran signos adaptados al tiempo. Pues fue el comportamiento tomado del Espíritu Santo en las lenguas, para mostrar que el evangelio de Dios correría a través de todas las lenguas sobre la tierra. Tal cosa fue dada para ejemplo, y luego cesó.” (Agustín, siglo IV).

A pesar de que la historia de la iglesia cristiana es testigo de que los dones milagrosos, como el de las lenguas, no se dieron más, luego de la era apostólica y los primeros años de la patrística, y tampoco se dieron en las eras gloriosas de la reforma o la era puritana; algunos teólogos y maestros actuales (como Wyne Wrudem y John Piper) creen que los dones no cesaron y es posible que Dios los pueda dar hoy a quien él quiera, conforme a los principios de la Escritura, y bajo su autoridad.

Por lo tanto, a quienes pretenden poseer hoy  día el don de las lenguas, les recomiendo someterse a la autoridad de las Sagradas Escrituras, la cual contiene varios principios para el uso de este carisma. Si no hay sometimiento a los principios Escriturales, entonces se está en desobediencia al Señor y de seguro que no habrá bendición alguna.

Miremos cuáles son las instrucciones que la Biblia da para el uso del don de las lenguas (1 Corintios capítulo 14):

-       El don de lenguas es inferior al don de profecía, pues, a través de la profecía (que incluye la proclamación de la Palabra de Dios) se edifica a la iglesia (v. 1-5), por lo tanto, no se debiera buscar tanto el hablar en lenguas, sino el profetizar.

-       El don de lenguas debiera ser usado siempre acompañado del don de interpretación (v. 5)

-       En la iglesia siempre debemos orar, hablar y predicar en el idioma de los oyentes, pues,hablar en lengua extraña es como tocar una trompeta desafinada o hablar al aire, porque nadie entenderá nada (v. 6-9)

-       Las lenguas dadas por el Espíritu Santo son idiomas que se hablan en otras partes del planeta, pero que el hablante no aprendió de manera natural. No son geringonsas o articulaciones ridículas, o repeticiones sin control de palabras sin sentido, inventadas por las personas. Si la lengua hablada no tiene la estructura de un idioma, entonces es una falsa lengua. (v. 10, compare con Hechos 2:7-12). Algunas personas se confuden cuando leen 1 Corintios 13:1 y creen que Pablo está diciendo que podemos hablar las lenguas de los ángeles, pero esto es una falacia. Pablo sólo está afirmando que sí nosotros pudiésemos hablar las excelsas lenguas de los ángeles, y no tenemos amor, de nada nos sirve. El apóstol sólo está suponiendo, no está afirmando que podamos hablar lenguas celestiales. El don de las lenguas, claramente, se trata de la facultad de hablar idiomas humanos que no hemos aprendido. Y el don de interpretación, consiste en la capacidad sobrenatural para entender un idioma que no hemos aprendido naturalmente y que otra persona lo habla por la acción sobrenatural del Espíritu Santo.

-       Orar en lenguas, así sea a solas, no trae edificación para la vida cristiana, pues, el entendimiento queda sin fruto, porque no puede comprender lo que su boca habla (v. 14). De manera que el que habla en lenguas debe pedir al Señor el don de interpretarla, así ore a solas, pues, de esa manera podrá comprenderlas y será edificado. Mientras no tenga la capacidad de interpretar la lengua, entonces es mejor, ni siquiera orar a solas en dicho idioma. Sólo se puede orar en lenguas (a solar o en público) cuando se tenga la capacidad de interpretarlas, de esa manera se podrá orar en el espíritu y con el entendimiento. Las dos cosas deben ir juntas. (v. 15-17).

-       Nadie está autorizado para hablar en lenguas durante el culto público o en las oraciones congregacionales, al menos que sean interpretadas. Esto es un abuso del don con el fin de ostentar orgullo espiritual. Ningún predicador está autorizado para hablar en lenguas mientras predica. Cuando alguien hace esto está actuando como un niño, como una persona inmadura en su modo de pensar (v. 18-20).

-       Hablar u orar en lenguas durante el culto o las reuniones de la iglesia, es un mal testimonio ante los incrédulos y los aleja del evangelio, pues, siendo que ellos no pueden entender, entonces creen que los evangélicos son personas locas. (v. 23). Es una insensatez cuando se ora en lenguas durante un culto.

-       En vez de hablar en lenguas durante el culto, se debe profetizar, es decir, proclamar las Sagradas Escrituras, pues, ella es la que convence al pecador de su error (v. 24-25).

-       Si hay una persona que tiene el don de interpretación, entonces se puede hablar en lenguas (si éste las puede interpretar), pero varias personas no pueden hablar al mismo tiempo, sino que debe haber orden, y a lo máximo pueden hacerlo tres personas, por turno. (v. 26-27)

-       Si no hay quien interprete las lenguas, entonces el mandato de la Biblia es claro: Calle en la iglesia. (v. 29).

-  La capacidad de hablar en lenguas o idiomas extraños no es para todos los creyentes. El apóstol Pablo hace unas preguntas retóricas, cuya respuesta obvia es un no. Respecto a las lenguas él pregunta: "¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos?" (1 Cor. 12:30).

     Ahora, las Sagradas Escrituras no se contradicen a sí mismas. Algunas personas mal utilizan las instrucciones de Pablo cuando él dice en 1 Cor. 14:39 "Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar en lenguas". Ellos creen que Pablo está diciendo que las personas pueden hablar en lenguas en cualquier lugar, en medio del culto, mientras predican, mientras oran, así no haya intérpretes. Pero llegar a esta conclusión es contradecir todas las instrucciones que Pablo dio para regular el uso de este don. Seamos sabios en la interpretación de la Palabra, y no tomemos de manera aislada los textos, pues, esto será para nuestra perdición y confusión.



Su servidor en Cristo,

Julio César Benítez



Nota: Usted puede ver la respuesta a esta y otras preguntas ingresando a: http://forobiblico.blogspot.com/

jueves, 23 de agosto de 2012

¿Se casarán las personas en el reino milenial?


Apreciado hermano,

La segunda pregunta que usted nos envía dice: 2. ¿Qué pasará en el reino milenial? ¿Los casados seguiremos con nuestras esposas y los solteros conseguirán esposas?

 

Bueno, esta pregunta implica que usted se identifica con la escuela escatológica que cree en un milenio literal (de mil años), en el cual Cristo reinará sobre esta tierra y todo será justicia y paz. Luego de estos mil años Satanás será suelto y vendrá con su furia para corromper al mundo y ponerlo en contra de Dios, desatándose grandes persecusiones y aflicciones para los creyentes que hayan quedado luego del primer arrebatamiento de la iglesia.

Bueno, aunque esta interpretación escatológica es muy aceptada por una buena parte de los evangélicos en la actualidad, realmente no es la escuela que ha identificado a la iglesia cristiana en sus miles de años de historia. Hubo tiempos, especialmente en la época patrística y en la reforma evangélica del siglo XVI, en el cual se tenía más bien una interpretación diferente, pues, no se creía que Apocalipsis hable de un milenio literal, sino que cuando habla del milenio, se refiere al período comprendido entre la primera venida de Cristo y su segunda venida, es decir, un largo período de tiempo en el cual Cristo reina sobre la iglesia llenándola de su paz y justicia y librándola de los enemigos.

Ahora, independientemente de la escuela escatológica que se tenga, una cosa es verdadera en las Sagradas Escrituras: en nuestra vida terrena el pacto matrimonial sólo puede romperse de manera definitiva a través de la muerte. Por lo tanto, mientras los esposos estén vivos (sea bajo un reinado milenial o no) deben conservarse en tal condición.

Pero, no será así en la vida eterna glorificada, y aquí respondo su tercera pregunta:  3. ¿Qué pasa con el rapto de la iglesia?

La respuesta es sencilla, porque Cristo ya la respondió de una manera clara, en la eternidad el amor será perfeccionado y podremos amar a todas las personas de una manera perfecta y completa. Seremos como los ángeles de Dios y no necesitaremos de relaciones íntimas especiales con ninguna persona, pues, el amor de Dios lo llenará todo y en él estaremos totalmente satisfechos. Jesús dijo que en la resurrección, es decir, en el estado de gloria, no habrá relaciones matrimoniales. Allá las personas que estuvimos casadas en esta vida terrena no nos veremos como esposos, sino como hermanos e hijos de Dios. Leamos lo que respondió Cristo a los saduceos, los cuales no creían en la resurrección de los muertos, y uno de los argumentos que tenían para ello era pensar en el desorden que se causaría en el cielo cuando una persona se encuentre con las distintas esposas que tuvo en esta tierra:

23. Aquel día vinieron a él los saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron,

24. diciendo: Maestro, Moisés dijo: Si alguno muriere sin hijos, su hermano se casará con su mujer, y levantará descendencia a su hermano.

25. Hubo, pues, entre nosotros siete hermanos; el primero se casó, y murió; y no teniendo descendencia, dejó su mujer a su hermano.

26. De la misma manera también el segundo, y el tercero, hasta el séptimo.

27. Y después de todos murió también la mujer.

28. En la resurrección, pues, ¿de cuál de los siete será ella mujer, ya que todos la tuvieron?

29. Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios.

30. Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo.

 
Su servidor en Cristo,

Julio César Benítez


 

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Cuando estemos en el cielo ¿Reconoceremos a nuestra familia y conocidos?

Sabemos que usted tiene un foro dentro de la pagina de carácter cristiano y que podemos hacer preguntas, una hermana de la iglesia tiene la siguiente pregunta. 1. Cuando estemos en el cielo ¿Reconoceremos a nuestra familia y conocidos? según la predica de Spurgeon en la predica sobre resurrección carnal asegura que si pero hay poca argumentación bíblica.
2. ¿Qué pasará en el reino milenial? ¿los casados seguiremos con nuestras esposas y los solteros conseguirán esposas?
3. ¿Qué pasa con el rapto de la iglesia? U un abrazo

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Apreciado Diego, Gracias por enviarnos sus tres preguntas, las iremos respondiendo una a una.

1. Cuando estemos en el cielo ¿Reconoceremos a nuestra familia y conocidos? según la predica de Spurgeon en la predica sobre resurrección carnal asegura que si pero hay poca argumentación bíblica.

Primero, es necesario aclarar que este tema no es absolutamente fundamental para el crecimiento en nuestra vida cristiana, por lo tanto, si hay diferencias de interpretación entre distintas líneas de pensamiento evangélico, esto no debe ser motivo para la feroz controversia o la mutua descalificación.
Ahora, la doctrina de la segunda venida de Cristo y el estado futuro de los salvos sí es una doctrina fundamental y forma parte del cuerpo de creencias que todo cristiano debe creer, no obstante, siendo que la Biblia no nos da detalles de algunos asuntos, entonces es pertinente las diferencias de interpretación.
La resurrección de los muertos creyentes, o la transformación que sufrirán estos al ser arrebatados en las nubes, nos permitirá tener cuerpos glorificados, es decir, perfeccionados, carentes de muchas de las limitaciones que tenemos hoy día, sin deterioro ni imperfección alguna.
El aspóstol Pablo responde a la pregunta ¿Cómo serán nuestros cuerpos en la resurrección o la glorificación? Leamos lo que él nos dice en 1 Corintios 15:

"35. Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán?
36. Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes.
37. Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, ya sea de trigo o de otro grano;
38. pero Dios le da el cuerpo como él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo.
39. No toda carne es la misma carne, sino que una carne es la de los hombres, otra carne la de las bestias, otra la de los peces, y otra la de las aves.
40. Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales; pero una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales.
41. Una es la gloria del sol, otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en gloria.
42. Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción.
43. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder.
44. Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual.
45. Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante.
46. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual.
47. El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo.
48. Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales.
49. Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.
50. Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.
51. He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados,
52. en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.
53. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.
54. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria".

Tomando las declaraciones de Pablo podemos tener claridad en los siguientes asuntos:

- ¿Serán nuestros cuerpos glorificados, idénticos a los que tenemos hoy día? Pablo dice: Lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, es decir, habrá una diferencia entre el cuerpo que tenemos ahora y el que recibiremos luego de la resurrección.

- Hay muchas diferencias entre nuestros cuerpos actuales y los glorificados: El primero es terrenal, el segundo es celestial. El primero es corruptible, el segundo es incorruptible. El primero está en deshonra, a causa del pecado y las consecuencias de éste, pero el segundo será glorioso. El primero es débil, el segundo está revestido de poder. El primero es mortal, el segundo inmortal.

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El cuerpo de los creyentes será transformado, ya sea a través de la resurrección o el arrebatamiento, y vendrán a ser como es el cuerpo de Cristo, pues, Pablo dice que nosotros hemos traído la imagen del terrenal en nuestros cuerpos corruptibles (Adán), pero en la glorificación nuestros cuerpos serán a la imagen del celestial (Cristo), entonces, siendo que nuestros cuerpos glorificados serán como el de Cristo, nos es necesario revisar en las Sagradas Escrituras qué pasó con el cuerpo de Cristo.

Aunque Su cuerpo resucitado tenía importantes diferencias con relación al anterior cuerpo mortal, no obstante, pudo ser reconocido por sus discípulos, aunque no de una manera tan simple u obvia: “Los discípulos reconocieron el cuerpo glorificado de Jesús. Por lo cual sabemos que está en el cielo con su propio cuerpo físico. Nosotros también tendremos nuestros cuerpos cuando venga la resurrección. Pablo identifica el cuerpo resucitado como espiritual, lo que no quiere decir que sea inmaterial, sino que ha asumido una dimensión diferente.”

Nuestros cuerpos, en la vida celestial, no serán meros espíritus, sino que tendrán nuevas características que lo capacitan para vivir en un mundo perfecto, por eso Pablo le llama cuerpo espiritual. Nuestros espiritus gobernarán a nuestros cuerpos, y no a la inversa, como sucede en la actualidad. Pero, aunque nuestros cuerpos estarán revestidos de gloria y tendremos nuevas y perfectas características, no obstante, podremos reconocernos, pues, Jesús pudo ser reconocido por sus discípulos.

Alguien puede decir, si, lo reconocieron, pero no fue tan fácil, pues, algunos de ellos no se dieron cuenta que él era Jesús sino hasta cuándo él mismo lo reveló. Pero a esto respondemos, no lo pudieron reconocer al principio, porque el cuerpo de Jesús estaba en un estado de gloria e incorrupción, y los ojos mortales de los discípulos, así como su conocimiento, no había sido perfeccionado, y por lo tanto estaban muy limitados para ver las cosas celestiales, pero siendo que en el cielo nuestro conocimiento será perfeccionado, entonces podremos reconocernos.

No encontramos en las Sagradas Escrituras ninguna enseñanza que nos indique que no podremos reconocernos en el estado eterno, es más, me atrevería a afirmar, que, siendo nuestro conocimiento perfeccionado, entonces seremos capaces de conocer a todos los santos, así no los hayamos conocidos en esta tierra.

Su servidor en Cristo,

Julio César Benítez
www.caractercristiano.org
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sábado, 24 de diciembre de 2011

¿Cómo sabe una persona que ha sido llamada para el ministerio pastoral?


Pastor 
Julio Benitez

Saludo fraterno y muchas gracias por el cheque del banco de la fe que me ha estado enviando, lo he compartido con la fundación de niños donde colaboro y se que ha sido de inmensa bendición,

Las preguntas son:

3. ¿Cómo sabe una persona que tiene el llamado pastoral, tiene alguien fuera de
Dios que imponerle manos?

Apreciada Lina,

Gracias por enviarnos su pregunta.

El llamado al pastorado consta de dos aspectos fundamentales:

Primero, el llamado al ministerio pastoral empieza con la vocación o el llamamiento interno que el Espíritu Santo hace en el corazón de la persona. Este llamado es dado junto con los dones que el Espíritu da al creyente. El varón que ha sido llamado al pastorado, en diferentes grados, es conciente de esta vocación, y le agrada estar cerca de los pastores con el fin de aprender de ellos, se prepara y se capacita. Es como Josué al lado de Moisés, o Timoteo, aprendiendo de Pablo.

Pero este llamado o convicción interna no es suficiente para saber que una persona ha sido llamada al ministerio. Se requiere que la iglesia local también reconozca estos dones en dicho varón. Si la persona cree ser llamada al ministerio, pero sólo él reconoce esto, y en la iglesia nadie o muy pocas personas ven los dones, entonces es probable que el tal no haya sido llamado al ministerio.

Un error común de algunos jóvenes es que se apresuran a buscar el reconocimiento del llamado ministerial que creen tener, y en ese apresuramiento se vuelven rebeldes contra los pastores y líderes de sus iglesias locales. Si un varón cree tener el llamado para ser pastor, entonces debe esperar a que el Señor sea quien lo ponga, pues, el Señor es quien da a los pastores como don a las iglesias locales: “Y él mismo constituyó a unos… pastores y maestros” (Ef. 4:11).

Otro error muy común que se da en la cristiandad de hoy, es que algunos “evangelistas” o “profetas” andan de iglesia en iglesia, entusiasmando a los creyentes con profecías o unciones donde les dicen que Dios los ha llamado para ser pastores. Hay que tener cuidado con esto, porque esta no es la forma bíblica de ordenar un pastor.
Las personas que han sido llamadas por Dios para el pastorado, luego de un tiempo en el cual ellos, como miembros de la iglesia local, evidencian los dones, y sirven por cierto tiempo, en sujeción a sus pastores; cuando la iglesia ha reconocido el llamado del hermano al pastorado, entonces, junto con los ancianos o pastores ya en ejercicio, lo ordenan.
A continuación transcribo algunas enseñanzas bíblicas respecto a la ordenación de nuevos pastores, que forman parte de un libro que escribí algunos años sobre los principios bíblicos para el establecimiento y organización de una iglesia local:

Ya hemos dicho que en el Nuevo Testamento el término Pastor, anciano u obispo, indica un mismo cargo o ministerio. “Supervisor (griego: episkopos) – que muchas versiones traducen por obispo – es un término que expresa los deberes y responsabilidades de un pastor. Que es sinónimo de anciano (griego: prebyteros) queda patente por Hch. 20:17,18, donde a los presbíteros de Éfeso se les llama obispos, así como en Tito 1:5 y 7 donde los ancianos nombrados para cada localidad son llamados obispos. En I de Pedro 5:1 a 2 se exhorta a los ancianos a pastorear, teniendo cuidado (episkopúntes – esta palabra falta en unos MSS) de la grey. Fil. 1:1 alinea a los obispos junto a los diáconos. Finalmente, en un pasaje paralelo al de Tito, 1ª Tim. 3:1 y ss., nos presentan las cualificaciones pastorales de un obispo. Todavía Jerónimo, entrado ya el siglo V, dice: “El apóstol enseña claramente que los presbíteros son lo mismo que los obispos”[1].

La Biblia exige ciertos requisitos para los que anhelan ser pastores, ancianos u obispos:

-       Irreprensible. [2]“Significa: Que no se puede sujetar”. El hombre irreprensible es aquel que nunca podrá ser apresado como si fuera un delincuente, en su contra no podrá hallarse ninguna falta. Esto no implica que jamás haya pecado, sino que los vicios evidentes nunca han estado en él, de manera que todos pueden tomarle como ejemplo de conducta (Fil. 3:17; 2 Ts. 3:9; He. 13:7; 1 P. 5:3). John MaCarthur en su comentario a 1 Timoteo presenta varias razones de por qué los pastores deben ser irreprensibles: 1. Porque son el blanco especial de Satanás y él los atacará con tentaciones más severas que a otros. 2. Su caída tiene mayor potencialidad de hacer daño. 3. El mayor conocimiento de la verdad de parte de los líderes, y la responsabilidad de vivirla, traen un castigo mayor cuando pecan. 4. Hay más hipocresía en los pecados de los ancianos que en los de los demás, porque predican contra los mismos pecados que cometen”[3].

-       Marido de una sola mujer. Es decir: “…un obispo o anciano debe ser un hombre de moralidad incuestionable, que es enteramente fiel y leal a su única y sola esposa; que siendo casado, no entra, a la manera de los paganos, en una relación inmoral con otra mujer”[4]. Algunos han interpretado este pasaje como prohibiendo que un hombre viudo, y vuelto a casar, ejerza el pastorado. Pero esto es ir más allá del pasaje. La cuestión  que surge de este pasaje, relacionado con la condición de “irreprensible” y la prohibición que Pablo hace en otros pasajes del divorcio y nuevo recasamiento mientras los dos cónyuges viven, es: ¿Es correcto que un hombre divorciado, por la razón que haya sido, y viviendo aún su esposa, ejerza el pastorado?, ¿No será esta situación causa de tropiezo para los demás?, ¿Esta situación no se convertirá en estorbo para influenciar en los miembros para que lleven una vida familiar firme y unida?, ¿No utilizará Satanás su divorcio para siempre estropear su ministerio?, ¿Cómo podrá aconsejar a las parejas en conflictos para que luchen por solucionar sus problemas, cuando él mismo no pudo sostener su matrimonio? Realmente he tocado un tema álgido en nuestros días, cuando los divorcios son la moda del día. Conozco los casos de algunos creyentes que son divorciados porque sus esposas cometieron adulterio. ¿Podrán estos aspirar a ser pastores siendo que ellos no “tuvieron la culpa”? Esto también ha sido tema de gran debate, pues, aunque muchos culpan a sus ex esposas de haber sido infieles, habría también que preguntarse: ¿Qué les condujo a esa infidelidad?, ¿No tendrán también culpa los esposos por el abandono, la falta de ternura, amor y compañerismo?, ¿No tendrán también culpa los esposos cuando las abandonaban sexualmente por dedicarse a sus labores espirituales? Aunque con esto no estoy justificando el pecado sexual, si quiero que reflexionemos sobre las responsabilidades que tiene el esposo indiferente.

-       Sobrio. “Tal persona vive una vida profunda. Sus placeres no son primariamente los de los sentidos, como los placeres de los borrachos, por ejemplo, sino los del alma. Está lleno de fervor espiritual y moral. No es dado a los excesos sino que es moderado, equilibrado, calmo, cuidadoso, firme y sano. Esto se refiere a sus gustos y hábitos físicos, morales y mentales”[5]. La sobriedad se evidencia en un control sobre la lengua (no habla mas allá de lo que el buen juicio manda, mas bien calla), evitará malgastar el tiempo en cosas triviales, también controlará los deseos exacerbados de su estómago, será frugal a la hora de comer, evitará tomar mucho vino, no se acalorará en las discusiones con otras personas.
-       Prudente. “Esta característica es resultado de ser moderado. El hombre prudente es disciplinado y conoce como ordenar correctamente sus prioridades. Es una persona seria en cuanto a las cosas espirituales. No se precipita en el juicio, sino que piensa bien las cosas, es serio y cuidadoso”[6].

-       Decoroso. “Ordenado” (gr. Kósmios) “Es el que se comporta con educación, con decencia y, como lo dice la etimología, con orden. Ya dice el antiguo proverbio latino: “Guarda el orden, y el orden te guardará”. Sin orden no se puede llevar bien la administración, ni de una iglesia, ni de una casa”[7]. Un varón desordenado en sus hábitos alimenticios, horas de levantarse y de acostarse, estudios, responsabilidades familiares, sociales y laborales, difícilmente podrá desarrollar un ministerio efectivo para la gloria de Dios, es necesario que, antes de ejercer el pastorado, corrija su falta de orden o decoro y después, sí, ejerza el ministerio. Un pastor o anciano desordenado difícilmente expresará el carácter de Cristo en su vida. “El  ministerio no es una ocupación para el hombre cuya vida es una continua confusión de planes, sin realizar y actividades no organizadas”[8]. Una persona que anhela ser pastor debe caracterizarse por tener muy bien ordenados sus hábitos.


-       Hospedador. [9]“Significa que es amante de los forasteros. Su hogar está abierto a salvos y a inconversos, y busca ser de bendición para todos los que acuden bajo su techo”[10]. Las Escrituras mandan a los creyentes a que estemos dispuestos a amar y a hacer bien, incluso a los enemigos. Si esto es así para los creyentes, cuánto mas para los pastores o ancianos. Lastimosamente los nuevos conceptos de “mega-iglesia” han resquebrajado esta virtud, debido a que el pastor está tan ocupado en actividades eclesiásticas que no “tiene tiempo para atender las necesidades de los demás”. Si no tiene tiempo para atender las necesidades de los miembros de su iglesia, mucho menos la de los extraños y forasteros. “La puerta de un hogar cristiano, así como el corazón de la familia cristiana, deben estar abiertos para todo el que llega con necesidad. Esto es muy cierto para el obispo. Los ancianos no están en lugar tan elevado que no puedan ser alcanzados, deben estar disponibles. La vida y el hogar de un pastor deben estar abiertos para que su verdadero carácter sea manifiesto a todos los que llegan, amigos o forasteros”[11].

-       Apto para enseñar. Un pastor, anciano u obispo debe cuidar y alimentar a la grey. ¿Cómo la alimenta, cuida y edifica? A través del alimento sólido que es la Palabra de Dios. Pero este alimento sólido debe ser dado como pastos tiernos a las ovejas. Es decir, el pastor debe ser un maestro que exponga con claridad las Escrituras. Esto implica que debe ser un hombre dado al estudio personal, no sólo de las Escrituras, sino de toda ciencia y conocimiento que le permita manejar diestramente los temas actuales que enfrentan los creyentes en medio del mundo. “Apto para enseñar indica la suficiente competencia en el conocimiento de la Palabra de Dios, así como la aptitud para comunicar a otros las verdades fundamentales del cristianismo. Esto requiere, por supuesto, haber sido enseñado de forma conveniente”[12], o como dice Hendriksen “…ninguno será apto para enseñar, si él mismo no es enseñado”[13]. En los años maravillosos de la reforma protestante los varones que anhelaban el pastorado acudían a las academias teológicas donde recibían valiosa formación bíblica en niveles superiores; luego, en los años gloriosos de la época puritana, donde la iglesia produjo los más renombrados e influyentes predicadores y escritores que sucedieron a la reforma, los pastores también recibían formación teológica avanzada. Las épocas gloriosas de la iglesia se han caracterizado por tener ministros bien formados. Lastimosamente el siglo XXI no se ha caracterizado por esta constante de preparación en los ministros. Aunque hoy día hay muchos seminarios e institutos bíblicos, y cada vez surgen más, el nivel teológico ha bajado considerablemente. Creo que, en parte, esto se debe al interés exclusivo de tener títulos que los acrediten como Licenciados o Doctores en teología, aunque el nivel de conocimientos ni siquiera llegue al de un bachillerato en teología. Hoy día muchos pastores, o candidatos a pastores, han caído en la mediocridad de la época. Afortunadamente aún se conservan pocos seminarios que exigen disciplina y estudio a sus estudiantes, y no están interesados en otorgar títulos de una manera rápida y facilista.

-       No dado al vino. El apóstol Pablo le había aconsejado al pastor Timoteo que tomara un poco de vino, a causa de sus frecuentes enfermedades estomacales, pero insiste en recordarle que nadie puede ser anciano u obispo si es tomador de vino. Deben evitarse los extremos. 

-       No pendenciero[14]. El pastor no debe ser violento. Debe conservar siempre un carácter sereno frente a las adversidades, dificultades y discusiones. Un espíritu violento, así sea de palabras o gestos, generará confusión y reacción en los miembros; el pastor perderá respeto y aceptación como líder espiritual si no sabe controlar sus impulsos.

-       No codicioso de ganancias deshonestas. No avaro. El pastor debe ser una persona que sirve al Señor sin ningún interés en lo económico, su confianza está en el Dios que suple para las necesidades de los suyos, y concentrará todas sus fuerzas en servir al pueblo de Dios. El obispo o anciano no debe ser amante del dinero. “Se preocupa por la vida espiritual del pueblo de Dios y rehúsa dejarse llevar por un fuerte deseo hacia las cosas materiales”[15]. La Biblia advierte sobre los falsos pastores o profetas que entrarán al redil con el propósito de utilizar la fe de los incautos para sacarles dinero y bienes con fines netamente personales. (1 Ts. 2:5; 1 P. 5:2; 2 P. 2:1-3,14; Jud. 16). En este siglo materialista han salido muchos falsos pastores predicando una teología amañada y falsa, con el fin de extraer bienes materiales a los codiciosos cristianos que desean tener más dinero del que Dios, en su gracia, les ha dado. El trabajo honrado, realizado con tesón, es el medio provisto por Dios para que seamos sostenidos materialmente. Cualquier otra forma que el hombre busque para hacer dinero rápidamente, así se  llame “la fe” o la “siembra”, es una corrupción que muy rápidamente conducirá a las personas a un materialismo dañino. Los pastores deben ser sostenidos por los miembros de la iglesia local, de acuerdo con las condiciones y situación económica de ellos. Un pastor no debiera aspirar a recibir un salario que esté por encima del promedio que reciben sus miembros. La avaricia o ganancia deshonesta también se relaciona con el desear obtener provecho personal de la posición de pastor u obispo, ya sea al anhelar reconocimiento personal, buscar provecho para una carrera política, etc.

-       Amable, apacible. “Describe a la persona que es considerada, cordial, paciente y cortés, que perdona fácilmente las fallas humanas. Tal persona recuerda lo bueno, no lo malo. No guarda una lista de todas las cosas malas que le han hecho, ni guarda rencor”[16]. La palabra usada en griego para amable también describe a una persona que es complaciente o que cede sus derechos personales ante los demás. “Las cualidades de condescendencia, equidad, gentileza, racionalidad, dulzura, disposición de ayudar y generosidad se combinan en este individuo conciliatorio, considerado, apacible, mas que borrachón”[17].

-       Que gobierne bien su casa. Un anciano o pastor debe saber gobernar. “Si estas dotes de gobierno no se manifiestan en la pequeña casa de su familia, ¿Cómo podrán manifestarse en otra casa mayor, y en medio de problemas de toda índole, que es la iglesia?”[18]. El buen gobierno en la casa se hará visible a través de la sujeción de los hijos. Un hombre, que tenga las otras cualidades para ser anciano, demostrará su capacidad de pastorear una iglesia, si antes ha pastoreado la iglesia pequeña de su casa. Debe saber guiar a sus hijos en los asuntos espirituales, de lo contrario no está capacitado para guiar a un grupo mayor.

-       No un neófito. El pastor o anciano no debe ser un recién convertido o un recién bautizado. Debe ser un varón que haya transitado durante algún tiempo considerable en los caminos de la fe. Poner a un nuevo creyente en funciones de liderazgo es exponerlo a la tentación del orgullo.

-       Que tenga buen testimonio de los de afuera. Los pastores deben tener reconocimiento moral de los no creyentes. No quiere decir esto que va a ser aceptado por todos. De seguro que muchos denigrarán de él, especialmente en lo que se relaciona con su fe religiosa, pero nadie deberá hablar de su conducta o testimonio. “La Biblia espera que la vida de todo creyente sea un testimonio positivo para el mundo que está mirando, y esto es muy cierto en quienes se desempeñan como pastores. Pablo exhortó a los filipenses a que fueran “…irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo”, Fil. 2:15. Colosenses 4:5 exhorta a los creyentes a que anden “…sabiamente para con los de afuera”. Pedro escribió: “Manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras”, 1 P. 2:12”[19].


Realmente el pastorado no es para todos. Los requisitos que deben cumplirse son numerosos, pero esto no quiere decir que difícilmente se encontrarán hombres así. Recordemos que, debido a nuestra naturaleza caída, la imperfección es la que nos abruma, pero Dios mismo se encarga de levantar hombres con estas cualidades y de perfeccionarlos para la obra del ministerio. Definitivamente esto es obra de la gracia. Es por eso que las iglesias locales deben orar al Señor para que levante hombres idóneos que puedan ser pastores o ancianos. No debemos apresurarnos en designar para tal oficio a varones que no llenan todos los requisitos, pues, los resultados van a ser funestos. Numerosas iglesias han sido divididas y acabadas por hombres que no estaban dotados con todas estas cualidades. Si Jesús es el dueño de la Iglesia, Él se encargará de dotarla con dones especiales, no debemos apresurarnos.

Su servidor en Cristo,
Julio César Benítez

Nota: Usted puede ver la respuesta a esta y otras preguntas ingresando a: http://forobiblico.blogspot.com/


[1] Lacuela, Francisco. La Iglesia Cuerpo de Cristo. Ed. Clie. Página 224-225.
[2] Literalmente significa “…estar por sobre el reproche”. William Hendriksen. Comentario a 1 Timoteo. Ed. Desafío. Página 138.
[3] Hendriksen, William. Comentario a 1 Timoteo. Ed. Portavoz. Página 119.
[4] Ibid. Página 140.
[5] Ibid. Página 141.
[6] MaCarthur, John. Comentario a 1 Timoteo. Ed. Portavoz. Página 122.
[7] Henry, Matthew. Comentario a 1 Timoteo. Ed. Clie. Página 1747.
[8] Homer A. Kent, Jr., The Pastoral Epistles. Winona Lake, Ind.: BMH Books, 1982, 127.
[9] Literalmente Amigo de extranjeros. William Hendriksen. 1 Timoteo. Ed. Desafío. Pág. 142.
[10] MacDonald, William. Comentario Bíblico. Ed. Clie. Página 953.
[11] MaCarthur, John. Comentario a 1 Timoteo. Ed. Portavoz. Página 124.
[12] Henry, Matthew. Comentario Bíblico. Ed. Clie. Página 1747.
[13] Hendriksen, William. Comentario a 1 y 2 Timoteo y Tito. Ed. Desafío. Página 143.
[14] Literalmente “que no da golpes”.
[15] Comentario Bíblico MacDonald. Ed. Clie. Página 953.
[16] MacArthur, John. Comentario a 1 Timoteo. Ed. Portavoz. Página 127.
[17] Hendriksen, William. 1 y 2 Timoteo y Tito. Ed. Desafío. Página 144.
[18] Comentario bíblico Mathew Henry. Ed. Clie. Página 1747.
[19] MacArthur, John. Comentario a 1 Timoteo. Ed. Portavoz. Página 135.

¿A qué se edad se deben bautizar los niños?


Pastor 
Julio Benitez
Saludo fraterno y muchas gracias por el cheque del banco de la fe que me ha estado enviando, lo he compartido con la fundación de niños donde colaboro y se que ha sido de inmensa bendición,
las preguntas son:
1. Se puede ser lleno del Espíritu Santo antes de bautizarse una persona?
2. A que edad debe bautizarse un niño a los 
6-7-8-9-10-11-12
?
3. Como sabe una persona que tiene el llamado pastoral, tiene alguien fuera de Dios que imponerle manos?
BENDICIONES ABUNDANTES PARA SU VIDA, FAMILIA Y MINISTERIO

Apreciada Lina,

Gracias por enviarnos su pregunta ¿A qué edad debe bautizarse un niño?

Cuando nosotros estudiamos las Sagradas Escrituras encontramos que en ella no se aprueba, ni por enseñanza ni por ejemplo, el bautismo de niños. Por favor, lea la siguiente respuesta que trata el asunto de por qué no se deben bautizar los niños: http://forobiblico.blogspot.com/search/label/Por%20qu%C3%A9%20los%20bautistas%20reformados%20no%20bautizan%20a%20los%20ni%C3%B1os

Ahora, ¿desde qué edad se debe bautizar a un creyente? Mis dos hijos nacieron bajo la influencia del cristianismo. Ellos se congregan con nosotros desde que nacieron. Mi hija tiene 12 años de edad, ha mostrado madurez en algunas cosas y logra comprender muchas verdades de la fe cristiana. No obstante, siendo que el bautismo es una señal externa que debe aplicarse sobre aquellas personas que se han arrepentido de sus pecados, han confiado en Jesús para el perdón de los mismos, y, por la gracia del Señor, han decidido caminar en pos de él, en obediencia y amor; es mejor esperar una edad en la cual su madurez mental les permita comprender estas preciosas verdades. Sin que esto llegue a significar que la verdadera conversión sea obrado sólo cuando hay un razonar mental adulto, pues, algunos logran comprender racionalmente algunas verdades del evangelio y no por eso son salvos; mientras que algunos niños no pueden entender estas cosas cabalmente, pero el Espíritu de Dios ha podido efectuar la conversión en ellos, como hizo con Juan el Bautista, que lo llenó desde que estaba en el vientre de su madre.
No obstante, siendo que el bautismo cristiano se aplica sobre los que creyeren (Mr. 16:16), entonces es mejor esperar una edad en la cual podamos, en parte, estar seguros de que como mínimo logran comprender las verdades del evangelio. No es correcto bautizar a un niño porque presumimos conversión, cuando ni siquiera pueden comprender las verdades fundamentales del evangelio.

Su servidor en Cristo,
Julio César Benítez

Nota: Usted puede ver la respuesta a esta y otras preguntas ingresando a: http://forobiblico.blogspot.com/

¿Puede una persona ser llena del Espíritu Santo antes de ser bautizada?

Pastor 
Julio Benitez
Saludo fraterno y muchas gracias por el cheque del banco de la fe que me ha estado enviando, lo he compartido con la fundación de niños donde colaboro y se que ha sido de inmensa bendición,
las preguntas son:
1. Se puede ser lleno del Espíritu Santo antes de bautizarse una persona?
2. A que edad debe bautizarse un niño a los 
6-7-8-9-10-11-12
?
3. Como sabe una persona que tiene el llamado pastoral, tiene alguien fuera de Dios que imponerle manos?
BENDICIONES ABUNDANTES PARA SU VIDA, FAMILIA Y MINISTERIO
Le invito a ver el siguiente video de 20 minutos aproximadamente acerca de la vida de David Brainerd
Gracias.

Apreciada Lina,

Gracias por enviar su pregunta.

Respecto a su pregunta ¿Puede una persona ser llena del Espíritu Santo antes de bautizarse? La respuesta bíblica es: SI..
Las Sagradas Escrituras nos presentan a algunas personas que fueron llenas del Espíritu Santo antes de ser bautizados en agua, incluso, algunos niños fueron llenos del Espíritu Santo estando en el vientre de sus madres, como pasó con Juan el Bautista: “Y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre” (Luc. 1:15).
El libro de los Hechos nos narra la conversión de Cornelio, su familia y amigos cercanos; los cuales, estando en casa del Centurión del ejército romano, escucharon la predicación del evangelio a través de Pedro, el apóstol.
Estas personas escucharon con avidez la predicación y el Espíritu de Dios regeneró sus corazones, y siendo que después de Pentecostés el bautismo del Espíritu Santo es concomitante a la conversión, éstos fueron llenos del Espíritu: “Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo” (Hch. 10:44).
Pero este derramamiento se dio antes de que estas personas fueran bautizadas en agua, pues, el versículo siguiente dice: “Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús” (Hch. 10:47-48).
Si deseas saber sobre el bautismo con el Espíritu Santo, le invito a ingresar al siguiente link:http://forobiblico.blogspot.com/2011/12/se-da-el-bautismo-del-espiritu-santo-en.html


Su servidor en Cristo,
Julio César Benítez

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¿Debo salir de una iglesia que cree en la teología de la prosperidad y en los apóstoles modernos?


Dios te bendiga varón. Me congrego en una iglesia pentecostal. El pastor cree en la risa santa, el g12, los apóstoles modernos y en el evangelio de la prosperidad.  Yo soy de una generación diferente de pentecostales. Yo soy calvinista, creo fielmente en la inspiración de las Escrituras y estoy tratando de llevar una reforma a mi iglesia. En el ministerio juvenil he tenido varias diferencias con algunos de los lideres, y el pastor, por causa de que ellos defienden su denominación y experiencia por encima de la palabra, y me ha tirado (indirectas) desde el púlpito; me siento cansado de estar luchando por el cambio y estoy loco por cambiarme de iglesia a una bautista o reformada. Temo el salir fuera del tiempo de Dios y quisiera saber cual cree usted que es el tiempo más idóneo para cambiar de iglesia.



Apreciado Roberto,

Gracias por enviarnos tu pregunta.

La decisión de salir de una iglesia, para irse a otra, no es fácil, y no debe ser tomada a la ligera. Te voy a dar algunos principios bíblicos para ello:

La Iglesia es el cuerpo de Cristo, y toda iglesia local bíblica es parte de este cuerpo. Por lo tanto, cuando nos hacemos miembros de una iglesia local estamos tomando una decisión de gran trascendencia para nuestras vidas,  y es de gran repercusión espiritual. No estamos ingresando como socios a un club, del cual se puede salir cuando uno quiera. Esto significa que para salir de una iglesia local se requieren razones bíblicas muy sólidas. Una de las razones para salir sería que la iglesia se hubiese apartado de la doctrina sana, pues, en medio de mala doctrina es imposible crecer: “Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos” (Ro. 16:17). Aunque este pasaje hace referencia directa al apartarse de aquellas personas, que llamándose cristianas, pervierten la doctrina bíblica; no obstante, el principio también aplica para el alejarse de iglesias que cada día se alejan más y más de la autoridad máxima de la Palabra de Dios, cambiándola por supuestas nuevas revelaciones, sentires, o movimientos basados en la psicología, el humanismo, la superstición o los modelos económicos piramidales, como hace el G12.
Ahora, si en su iglesia el pastor está consintiendo que la iglesia reconozca y acepte la autoridad de aquellos hombres que en el día de hoy se levantan orgullosos auto-proclamándose apóstoles, entonces, debes animar, con humildad y respeto, a los pastores para que cumplan con su función de ser guías espirituales para el hombre, de manera que evalúen si esos hombres son realmente apóstoles, pues, lo más probable es que ellos pertenezcan al grupo de los falsos apóstoles. Toda iglesia local bíblica está obligada a evaluar, analizar con ojos microscópicos, a todo aquel que usurpe este oficio, que fue dado sólo a algunos pocos hombres en el primer siglo de la era cristiana: “Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos” (Ap. 2:2).
Una iglesia bíblica, en cabeza del pastor o los pastores, debe estar alerta en contra de toda falsa doctrina que es anunciada por hombres perversos que se hacen llamar apóstoles, y que engañan a las iglesias esquilando a las ovejas y sacándoles el dinero a través del negocio de la fe. Pablo, el apóstol, llama la atención a la iglesia local de Corinto porque habían sido tan simples y torpes en rechazar la autoridad de los verdaderos apóstoles de Cristo, los cuales no estaban interesados en el dinero de la gente, ni en llevar una vida cómoda; pero, en cambio, estaban recibiendo a los hombres que se auto-proclamaban apóstoles y que mostraban un gran interés en recibir dinero de los incautos creyentes: “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras” (2 Cor. 11:13-15).
Ahora, una iglesia bíblica no debe tolerar la teología de la prosperidad que se enseña hoy, porque ella es contraria a las Sagradas Escrituras, las cuales nos enseñan a no amar el dinero, ni las riquezas materiales, sino que, por el contrario, debemos estar agradecidos a Dios por la provisión que nos da cada día. Las Sagradas Escrituras nos advierten que nos apartemos de las iglesias o líderes que enseñan la teología de la prosperidad, pues, ella, sólo nos trae tristezas, engamos, dolores y padecimientos. Lo pastores o líderes que enseñan esta falsa teología de la prosperidad, dice Pablo, son ignorantes, vanos, corruptos de entendimiento, privados de la verdad, que están cautivos del pecado, y cautivan a los incautos que siguen sus nefastas enseñanzas: “Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de gancia; apártate de los tales. Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traido a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores” (1 Tim. 6:3-10). Y en el versículo siguiente el apóstol Pablo les dice a todos los creyentes, que se congregan en iglesias donde se enseña la moderna teología de la prosperidad, qué es lo que deben hacer: “Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre” (1 Tim. 6:11).

Antes de hacerte miembro de otra iglesia debes tomar tiempo para conocerlos, para saber qué doctrina tienen, si es bíblica o está infectada por las falsas teologías de nuestro tiempo. Debes revisar que su doctrina esté de acuerdo con la sana comprensión que tuvieron los grandes santos de la historia de la iglesia como: Agustín, Lutero, Calvino, los puritanos, Carlos Spurgeon, entre otros. Que la adoración de la iglesia esté centrada en Cristo y no en las emociones, que lo central del culto sea la predicación expositiva de la Palabra, que los pastores sean obreros que están dispuestos a dar su vida por la ovejas, y que no sean avaros, amantes del dinero y las comodidades materiales de este mundo.


Su servidor en Cristo,
Julio César Benítez

Nota: Usted puede ver la respuesta a esta y otras preguntas ingresando a: http://forobiblico.blogspot.com/